Glup 2.0


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26.9.16

Parker y la contradicción.




La mañana es fría, con un limpio cielo azul, el día perfecto para eliminar a Pedro. Como por la tarde no podrá escribir, Parker maquina la forma más elegante de prescindir de quién le inventó. Durante semanas lo ha estado pensando, está aburrido de ser un personaje sujeto al humor del aprendiz de escritor, quiere la independencia, todo el mundo quiere la independencia.

Consulta con personajes de ficción de otros blogs, con protagonistas de seriales, de cuentos, de sueños, de historietas, de comics. Llega a varias conclusiones, necesita una bandera, un himno y fronteras. Tiene el motivo, el hastío por repetición. También tiene el enemigo, Pedro. Solo necesita un arma. Recorre varias armerías y en todas le niegan pistolas, navajas, tijeras. Decide que le matará  a mano. Le esperará escondido en el río, cuando baje a beber se lanzará sobre él y dará fin a esta historia que dura demasiado.

¿Acabará con él?
La solución...pronto.

25.9.16

Parker y la ficción.




La mañana se levanta fría, hasta los termómetros están asustados. Dos personas caminan por la alameda, van muy abrigados, apenas se ven sus rostros. Entre la niebla flota su voz.

Parker: Estoy muy enfadado contigo. Me has inventado como un personaje triste y sombrío, preso de imposibles amores, siempre en el borde de lo inalcanzable, del desamor, serio, circunspecto. La primera parte fue más o menos poética, pero en esta segunda me has vestido con galas funerarias.

Pedro: No te he inventado, chaval, estamos aquí hablando de tú a tú. Tienes derecho a réplica, en general los personajes inventados cumplen sin rechistar  y mírate, aquí, quejándote, públicamente además.

Parker: Es cierto, pero con cautela. Sabiendo cómo eres te creo capaz de borrarme de un plumazo, cambiarme el nombre o el destino, hacerme desaparecer o atribuirme tormentosos idilios con damas imaginarias.

Pedro: No tienes ni idea de cómo soy, eres un presuntuoso, juegas a psi y no te has parado ni un momento a pensar la causa por la que estás aquí.

Parker: Bueno…bien…parece que me atribuyes aquello que temes que se asocie contigo, tu parte gris, lo que puede empañar lo que piensas de ti mismo, romper la imagen que has creado de tu propio personaje.

Pedro: Que no, que no te enteras, Freud de pacotilla, mira, escribir es un ejercicio vulgar, hay millones de blogs, millones de personas escribiendo sus historias, sus aficiones, sus sueños, sus miedos, lo que piensan, sienten, temen, sus opiniones, sus gustos y disgustos, lo que…

Parker: Ya, ya, no te enrolles, calla un poco no me líes, tienes que tener algún problema para estar aquí todos los días…

Pedro: En absoluto, al contrario, estar aquí todos los días me trae algún que otro problema. Pero las alegrías que me da lo compensa. Preocúpate porque voy a prescindir de tu presencia.

Parker: No, si eres vengativo, ahí, escondido en ese glup de las narices y dejándome en primer plano, Parker por aquí y Parker por allá, todos los palos para mí. Tienes que tener algún problema grave en la cabeza.

Pedro: Te estás pasando.

Parker: O en el corazón.

Pedro: Eres injusto.

Parker: Cuando ya no sabes qué colgar en la página me resucitas, me utilizas para compensar tus traumas, tus oscuridades, eres patético.

Pedro: No tienes respeto, eso lo primero. Lo segundo, te la estás jugando, no estoy de humor. Lo tercero, te voy a bajar a los infiernos de una Ofelia que te vas a enterar.

Parker: Uy, qué miedo, cuenta, cuenta lo tuyo mejor y déjate de invenciones, sé valiente, da la cara, escribe con las tripas como te dice M.

Pedro: Lo mío va por un lado y lo que imagino va por otro. Mi vida es tranquila y sin sobresaltos. Escribo para imaginarlos, para pintar el tedio de los días.

Parker: Ya, escribes para liberarte…

Pedro: No.

Parker: Escribes para curarte.

Pedro: Tienes la mente enferma.

Parker: Sí, pero estás aquí hablando con un personaje que tú mismo has dejado en libertad. Tú sí que estás mal de la cabeza.

Pedro: Se acabó, voy a borrarte de todos los post atrasados. Eres un peligro.

Parker: Tendrás que inventarte otro Parker.

Pedro: ¿Borrarte?, no, voy a castigarte con las siete plagas de Egipto, voy a escribir los pasajes más tristes para que estés todo el día lloroso y dando lástima…

Parker: Tus lectores me compadecerán y te odiarán.

Pedro: Vale, se acabó, no saldrás más.

Parker: Tendrás que captar la atención de los posibles lectores.

Pedro: Lo haré.

Parker: No tienes tiempo, andas siempre agobiado para salir aquí cada día.

Pedro: Lo buscaré.

Parker: Algunos lectores me han tomado cariño.

Pedro: Son muy amables, sí, pero ese será mi problema.

Parker: No me borres.

Pedro: Sí.

Parker: Por favor.

Pedro:  Haberlo pensado antes.

Parker:  Por favor.

Pedro:  Bueno, lo pensaré.

 Y las dos figuras se pierden en la niebla de este clima raro de los últimos días de septiembre en el que ya no saben qué decir y buscan argumentos en los planteamientos más absurdos, investigando incluso en la cooperación del otro yo que no es uno pero podría serlo. 
Qué cosas.  




23.9.16

Parker y la ingenuidad.

No amor, como na guerra, nunca oímos o tiro que nos alcanza 



Pasan los días tan rápido que en nada diciembre, verás,  está aquí mismo, Navidad, otro año, otra etapa.

Seguimos soñando que encontramos una puerta que se abre a un mundo nuevo, diferente, luminoso, allí donde seremos felices, un lugar sin cabida para el dolor, las frustraciones, un espacio de amor donde podremos ser nosotros mismos, donde no tendremos tantas obligaciones, donde los días estarán abiertos a nuestra libertad.

Somos de una ingenuidad infantil.

Estas cosas piensa Parker.
Y otras.

Vendrá el frío como un perro rabioso pero como diría el poeta eso solo significa que la primavera está más cerca.





Na viaxe nocturna que emprendemos
polo interior dun corpo diferente
unacto de amor é un fluído urxente

(Los fragmentos de poemas son de Lois Pereiro)

22.9.16

Parker y la realidad.



Fue para Cris (que no recuerdo quién era).




El escenario podría ser New York. O no. Un día, en el museo Guggenheim, Parker acude a la cita con una bella mujer. Se encuentran, se reconocen, se miran, se hablan, educados, correctos, como nuevos/viejos amigos. Deciden pasar al parque cercano (¿Central Park?)

Allí se produce un efecto curioso, están sentados tomando un café y alrededor el mundo se ha parado. El sol anima la escena pero todas las personas están inmóviles. Los dos van dejando sobre la mesa voces, risas, señales de entendimiento, complicidad, confidencias y planos con apuntes de otros caminos sin explorar. Las obligaciones están plegadas en un bolsillo, el reloj está debajo de un zapato, pero está. Suenan las campanas de una iglesia cercana y vuelve el movimiento, los niños juegan, el camarero hace equilibrios con una bandeja, una señora de pelo blanco discute con un anciano con gorra roja que le mira con gesto aburrido, pasan gorriones perseguidos por estúpidas palomas y Parker y la bella mujer se despiden asombrados, ilusionados, admirados porque aún se produzcan milagros. Trenes, barcos y aviones, distancia. Fundido en negro.

21.9.16

Cambio de plano.




.. entre as sabas revoltas
polo feroz presente
de dous corpos que esquecen


Cambio de plano.

La realidad es terca, se impone a las ensoñaciones, a los espejismos, al deslumbramiento ocasional de soles de otoño. Al final siempre llueve, hace frío, truena, nos quedamos tiritando, ateridos en la intemperie del invierno, de nuestra verdad.

Sin embargo.

La realidad viene impuesta, por utilizar un término suave, nos encorseta, nos aprisiona, nos ahoga, nos deja a los pies de los caballos de la mentira propia, estamos encarcelados en nuestra realidad. Ahora bien, al menos parte de ella la construimos nosotros mismos, la envolvemos de esperanza.

Pues eso.


Namorado outra vez
do amor que levo dentro
a sede enfurecida dun futuro...


(Los fragmentos de poemas son de Lois Pereiro)


20.9.16

Suena el teléfono



-¿Dígame?
.
-Sí, soy yo, ¿quién es?
.
-No, no reconozco su voz.
.
-Perdone ¿es una broma?
.
-Le he dicho que no conozco su voz.
.
-No, no recuerdo a ninguna Carmen.
.
Vale, te tuteo, pero no sé quién eres.
.
¿Qué? No, no recuerdo haberme acostado con ninguna Carmen hace cinco años. Tengo mala memoria pero lo recordaría
.
Oye, ¿quién eres?, me estás tomando el pelo, ¿no?
.
¿Sí, sí?



-Hola, Carmen.
.
-No, aún no te recuerdo.
.
-Es muy tarde, como se te ocurre llamarme ahora.
.
-Tampoco yo puedo dormir.
.
-Creo que te lo has inventado, no recuerdo haber dicho que te quería. Te aseguro que no sé quién eres.
.
-No te estoy llamando mentirosa pero quizás lo has imaginado. ¿Dónde vives?
.
-No llores.
.
-Intenta dormir.
.
-¿Carmen?




-Buenos días, Carmen.
.
-Sí, tranquila, estaba despierto.
.
-¿Cómo?
.
-Ya, no, no te preocupes.
.
-Lo entiendo, sí, no era yo, de acuerdo, me has confundido con otro.
.
-En serio, no pasa nada. No, no creo que estés loca.
.
-La verdad, casi te había recordado, hasta me hacía ilusión.
.
-Bueno, pues encantado, que te vaya bien.
.
-Adiós.




-¿Dígame?
.
-Sí, soy yo, ¿quién es?
.
-No, ya tengo ADSL, no me interesa.
.
-No, muchas gracias.
.
-¡Le he dicho que no me interesa!

19.9.16

Parker da vueltas sobre el agua de barro.



Parker da vueltas sobre el agua y el barro, camina entre las olas de su tormenta, pliega y despliega su alma, los lugares que conocía, el viento, algunos nombres escondidos debajo de una piedra negra, el encanto de una voz familiar, sus propios pasos penitentes, el infinito se reduce a estas inútiles horas, nada, la vida es un tormento ciego, el desamor. Suena el teléfono.

18.9.16

Parker está solo




Parker está solo, desventurado al borde de la quiebra, del no va más, del sufrimiento de las rosas, de las espinas en el exilio, de no ver a quién ama, está aquí y allí, en ningún lado, sin horizonte, sin brújula, estepa infinita, una voz, su voz, llenaría de hierba y flores este desierto de hielo, mirando como un perro a una luna que asoma en otro universo, astronauta girando en el misterio, las manos acariciando las sílabas, una a una, llamándolas, convocándolas, exorcismo de extraer luz de la sombra anidada en lo profundo, sin alas, deshojado, un penitente sin gusto por la vida, una estatua de sal, petrificado en el encanto sin música, ni playas, ni damas con sombreros imposibles. Suena el teléfono.

17.9.16

Angelina Gatell


Qué inaudita tu voz, qué misteriosa
la reverberación de sus metales,
el rastro que dejaba en la arboleda
apócrifa del aire.
Era como
un suavísimo adorno
de la tarde inclinada sobre el río,
cayendo nota a nota en el acero
intranquilo del agua.

Y yo como naciendo en una
dimensión ignorada de mí misma,
todo lo más augurio, nebulosa,
girando en el espacio, extraviada
en el dulce dominio del asombro,
respirando palabras como flores
confusamente abiertas
y en los parterres de la tarde.

                       (Amor, no entiendo lo que dices.
                       Sólo sé que me duele…)

Angelina Gatell

Traductor

Se quedaron

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Si algún propietario no desea que figuren en este blog, me lo comunica y las retiro.

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